NACIONAL

Feministas y Organizaciones de la Sociedad Civil exigen a la Justicia de la Nación votar en contra de la legalización de los vientres de alquiler

  • Feministas advierten a la Corte que la maternidad subrogada constituye una violación a los derechos humanos de las mujeres, de niñas y niños.
  • De avalar los vientres de alquiler en México, la Suprema Corte  de Justicia de la Nación institucionalizaría la explotación de los cuerpos de las mujeres y la mercantilización de niñas y niños, convirtiéndose  así en cómplices de tratantes.
  • Las mujeres, las niñas y los niños NO son mercancía, ¡No a los vientres de alquiler!

Mujeres feministas y organizaciones de la sociedad civil convocan a mujeres en general a concentración para exigir a las y los ministros que voten en contra de la maternidad subrogada en México. Así mismo  convocan a los medios de comunicación, jefes y jefas de prensa, reporteros y reporteras y foto periodistas a conferencia de prensa frente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (Pino Suárez #2)  lunes 7 de junio a las 10am (transmisión en vivo por Facebook  de Nosotras Tenemos Otros Datos).

Las convocantes entregarán de manera presencial una carta a las y los ministros firmada por feministas, organizaciones, colectivas y defensoras de Derechos Humanos abolicionistas de las distintas entidades del país, en la cual exponen sus motivos, preocupaciones y demandas sobre la amenaza que representa para las mujeres, niñas y niños la legalización de los vientres de alquiler en México, así como sus observaciones e inconformidad por las implicaciones e impactos que genera la aplicación del recién aprobado Protocolo para Juzgar con Perspectiva de Género de la SCJN, en especifico lo contenido en su Capítulo 1, en el cual se coloca al género como una figura progresiva, borrando la condición de las mujeres basadas en su sexo.

La maternidad subrogada sucede cuando una mujer es sometida a un proceso de gestación de “un niño/a para, una vez nacido/a, entregárselo a la persona o personas que se lo han encargado. […] Lo que tienen en común todas las modalidades es el ejercicio de privar de la condición de madre a quien ha dado a luz” (Comité de Bioética Español, 2017). La maternidad subrogada se ha convertido en una industria que, basada en la explotación del cuerpo y la sexualidad de las mujeres -en su mayoría pobres y de países en desarrollo-, provee de niñas y niños a parejas de altos ingresos, provenientes de países desarrollados.

El 1 de junio del 2021, el Tribunal Pleno de la SCJN planteó la posibilidad de regular la maternidad subrogada en todas las entidades. Hasta ahora, esta práctica se permite en Tabasco desde 1997 y en 2016 se reformó la ley para que se permitiera sólo en su modalidad no remunerada, para parejas mexicanas con imposibilidad médica de tener hijas e hijos.  Sin embargo, las y los ministros intentan declarar la invalidez de este mandato y abrir la puerta a la legalización de una industria que de suyo ya opera en México y que reporta ganancias multimillonarias, alineándose con ello a la demanda del mercado. Tan solo en 2018 la facturación de esta industria fue de 6 mil millones USD (Surrogacy Market Share Report). 

La maternidad subrogada constituye una violación a los derechos humanos de las mujeres, puesto que se basa en la ausencia de un consentimiento informado, en la imposición del control de los cuerpos de las mujeres gestantes con tratamientos hormonales invasivos que representan severos riesgos para su salud y la de los niños y niñas nacidas por esta vía, así como la imposición o limitación de la interrupción del embarazo y abandonos después del proceso cuando las y los niños nacidos por esta vía no son lo esperado por los contratantes.

El desarrollo de las tecnologías de reproducción no responde a una necesidad de las mujeres, sino al hecho de que el capital y la ciencia necesitan a las mujeres para seguir manteniendo su modelo de crecimiento y progreso. (Mies, 1998).

Apelar al derecho de la mujer a ejercer su capacidad reproductiva de manera autónoma para justificar la legalización de esta práctica, es distorsionado pues el embarazo por contrato cosifica el cuerpo de las mujeres y las obliga a renunciar a su derecho a la maternidad; no se trata de un ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos sino todo lo contrario.

Regular la maternidad subrogada sólo beneficia a la industria y a los grupos con mayores capacidades económicas, mas no promueve los derechos humanos de las mujeres gestantes, ni de los niños y niñas nacidos por esta vía.

Las y los ministros están a tiempo de rectificar el camino y cumplir con sus obligaciones de promover y respetar los derechos humanos de mujeres niñas y niños, en apego a lo establecido en los tratados y convenciones internacionales de derechos humanos.

Ya que de avalar los vientres de alquiler en México, la Suprema Corte  de Justicia de la Nación institucionalizaría la explotación de los cuerpos de las mujeres y la mercantilización de niñas y niños, convirtiendo a las y los ministros en cómplices de tratantes.

No a un México proxeneta que explote y oprima a las mujeres y mercantilice a las niñas y niños.

¡No somos mercancía!  – ¡No a los vientres de alquiler!

Feministas, organizaciones, colectivas y defensoras de Derechos Humanos abolicionistas de México

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